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Noticias

Hospital

Abrió los ojos con dificultad, como si las pestañas del párpado superior estuvieran atadas a las del inferior. Se sentía mareado y tenía la boca seca como un desierto. Abatido y con un punzante dolor en la cabeza que le hizo no prestar atención al zumbido de sus oídos. Sigue leyendo

Esperanzas.

Fuera discutían las gotas de lluvia con los charcos, mientras los paraguas y los reflejos ejecutaban su particular baile de agonías y horas punta. Yo, desde mi ventana, observaba el vaho que salía de la boca de aquellos grisáceos transeúntes, que no cesaban de ocultar sus ojos en las pantallas de teléfono y las agujas de sus relojes. Sigue leyendo

Oposiciones a la felicidad.

Ella me preguntó acerca del tormento que veía en mi gesto. Yo borré su angustia con dos mentiras y una sonrisa de attrezzo. En el fondo de sus ojos vislumbré una duda, pero su cansancio la convenció antes de que su razón insistiera y me terminó por creer. Yo no tuve más remedio que esconder mi boca dentro del vaso y mis ojos en la alfombra, pues mi historia iba a perder su coartada, delatada por un llanto que estaba a punto de escapárseme. Sigue leyendo

Cornisa.

El viento bailaba sobre su frente, cogido de la mano de unas gotas de sudor llenas de resentimiento y angustia. Sus pies temblaban. Sus piernas, endebles, eran como andamios oxidados que sujetaban un cuerpo lleno de terquedad y negación. Con las puntas de los dedos tocaba la pared que había a su espalda, leyendo sobre las irregularidades, como un ciego, todas las escenas que habían presenciado. Respiraba hondo pero irregular, cortando la respiración cuando los pulmones estaban a  medio llenar y reanudándola unos segundos después cerrando los ojos y orientando el rostro al cielo, preguntándose si ahí arriba alguien lo observaba. Sigue leyendo

Oraciones de sangre.

La fe, el significado de la vida, la creencia, el espiritualismo; todo tan hermoso, todo tan alentador… Entonces llega la doctrina y lo destroza todo con sus ansias de poder y su sabor a látigo y castigo. Sus armas, sus motivos carentes de verdad, sus manos manchadas de sangre y su fe podrida de mentiras. Su séquito, privado del poder de la lógica desde la cuna, pero igual de cruel por omisión. El amor omnipresente en cada filo de espada, en cada regla de madera, en cada ablación, en cada hoguera, en cada abuso, cada bala, cada explosión. No hay nada de superior, supremo o divino en toda esa barbarie, nada de venerable. Sigue leyendo

Villano por decreto

I.

Ayer cenamos gambas, solomillo y patatas al horno siguiendo la receta de la abuela. Bebimos cava después de las doce uvas, y nos deseamos un próspero año nuevo con los dientes llenos de esperanza. La sonrisa de Mireya bien valió el riesgo de que me cogieran. Es triste, pero aún no sabe que hace más de un año que estoy parado, que hace dos meses y medio que se me terminó el subsidio por desempleo. Sigue leyendo

Gotas de sudor.

No es tanto el dolor del momento como el sabor de boca que se me queda.
Ayer me quemé el antebrazo y mi jefe me obligó a seguir trabajando, dijo que ya tendría tiempo de ir al médico más tarde, cuando hubiera finalizado mis tareas. He de decir que, al menos, me permitió ausentarme unos minutos para colocar la quemadura debajo de un chorro de agua. Estoy seguro de que Gerardo, el encargado del turno de noche, no me hubiera permitido ese lujo, así que di las gracias. Sigue leyendo